7 de febrero de 2009

De Maldorío...


De la inpiración del compañero de las nubes... quien descubrió primero sus historias.



Liz


Entre todas las caricias aromatizantes, prefiero las que pintan en tu rostro esos labios argentinos y extravagantes.
Dejaste abierta la puerta de mi devoción; creía que era el diablo, pero era tu corazón.
Esta noche particularmente lluviosa la dedico a ti, por regalarme esos suspiros de vainilla que creía haber olvidado en los años ausentes.
Dulce encanto de niña que en el melodrama de mi vida, apareció con esa sonrisa que iluminó las noches que tenía guardadas bajo el colchón.
¿Cómo fue -te preguntarás- que del anonimato consensuado haya pasado a la serenata telepática?
Habrá sido obra de las hadas que viven con pasión.
Será la magia que duerme desnuda bajo las olas del teclado, la utopía futurista que no camina despacio.
Este corazón… ya tiene reservado el derecho de admisión.
Me gusta demasiado emborracharme con el licor de tus verbos, con el brillo delineado de sol que alimenta tu cuerpo.
Quiero regalarte el cofre donde tengo enterradas todas mis palabras, colorear las nubes con el alma de tu mirada.
Entre todas las caricias aromatizantes, prefiero el armónico consonante de tu corazón, que va haciendo bailar los brotes de sonrisas que se escurren por el filtro de tu madrugada.
Regálame las nubes que coronan tu melena de princesa, voy a colgar mis esperanzas en cada una de ellas.
¿Serás la luna de mis hadas?
¿Serás la dueña de mis madrugadas?
Tengo un par de suspiros que me regalaste, tengo el tiempo envasado en un momento. Déjame entrar en la ventana de tu balcón para construirte un monumento.
Tengo una flor de lis en el epicentro de mi corazón.


Daniel Saborío





Gracias por las sonrisas regaladas...

2 comentarios:

  1. Oiga como que locomía????????? y ya no pongas esas cosas tan profundas, como que "Este corazón… ya tiene reservado el derecho de admisión..." tu no haces otra cosa que no sea hacer que se me afloje el moco y el sentimiento... pero hay un Dios pablita!!!

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  2. Benditas sean las musas...

    Malditos nosotros sus catadores.


    D.

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